En la etapa de hoy no llovió, sino cayó un diluvio. Fue casi una pena, porque recorrimos el territorio fronterizo entre Baviera y Suabia. Ciudades pequenas como Langenburg son enclaves pintorescos e históricos, con monumentos históricos de la Edad Media. La ruta ciclística pasó también por un viaducto, en sus tiempos, el más grande en Europa. Los eurodiputados viajan a Estrasburgo en bicicleta por Kochertalbrücke, y František y yo pasamos por debajo de él.
La ciudad destino, Schwäbisch Hall, tiene unos céntimos en su nombre, los cuales se acunaban aquí, en la Edad Media. Y hablando de céntimos, la última ciudad donde hasta el ano pasado se acunaron céntimos fue Jablonec nad Nisou, en la provincia de Liberec.
En el transcurso de la etapa, me llamaron de Sofía para solicitarme acceso a la televisión búlgara. También llamó Jan Kára, quien sigue de cerca el viaje desde el país actualmente directivo.
Se ve que nuestro viaje ha despertado interés no solamente entre la gente que encontramos a nuestro paso, sino en el mundo.