Nuestra penúltima etapa llega hasta Kehl, muy cerca de Estrasburgo. Al salir de Františkovy Lázně, nos encontramos con una pareja de turistas alemanes - Kurta con su esposa, quienes se maravillaron con mi viaje, principalmente porque viven en la parte alemana, a un paso de Estrasburgo.
Después de recorrer 10 kilómetros, llegamos a una antigua zona fronteriza, estrechamente vigilada, donde hace 20 anos tiroteaban a la gente. Mi companero de viaje, František Šesták, hará la vuelta a las fronteras de la antigua Cortina de hierro del Báltico al Adriático. Y él dijo al respecto: «El recorrido es largo, son 2700 kilómetros, iré nuevamente con el colega Hejtmánek, los dos somos de la generación que recuerda la Cortina de hierro, y con nuestro viaje queremos recordar aquellos tiempos»
En la parte alemana, nos dieron la bienvenida hermosas rutas ciclísticas; los pintorescos pueblitos eran acariciados por el típico olor del campo. En una parada que hicimos en un pueblito, estaba la sonriente Julia, de siete anos, quien a nuestro arribo sacó un patinete.
El recorrido fue un poco más largo, hicimos 95 kilómetros con un desnivel de 1000 metros.